¿Qué nos explica la Psicología más allá de la conducta?


"Y todo nuestro conocimiento no es sino conocernos a nosotros mismos"


Esto lo escribía Alexander Pope en su "Ensayo sobre el hombre", y esta frase nos puede servir para condensar en ella el objeto de la Psicología, de la cual podemos decir que representa la empresa de la humanidad por comprenderse a sí misma. Por ello todas las especulaciones del hombre han servido a la estructuración de esta disciplina. Sin embargo, la Psicología como tal, cuenta con un recorrido de unos pocos años de historia, poco más de un siglo, a lo largo del cual ha ido siendo definida de diferentes maneras. En la actualidad parece haber cierto acuerdo en considerarla como "la CIENCIA que estudia la conducta y los procesos mentales.", pero no sin que se hagan notar las resistencias a admitir que sea ciencia algo que no pasa de ser apreciado como “mero sentido común”.

Y es que la Psicología tiene un objeto de conocimiento tan fabulosamente extenso como inmensamente profundo: el ser humano, su pensamiento, sus actitudes, sus aptitudes, sus motivaciones, sus emociones, sus comportamientos… A pesar de esto, los psicólogos se afanan por descubrir las fórmulas que nos clarifiquen su funcionamiento, y de encontrar el orden subyacente en sus procesos; con el merecido reconocimiento de intentar someter después sus teorías a la verificación experimental.

La ciencia, considerada en su acepción más amplia, es el esfuerzo de la humanidad por extraer orden del caos de las percepciones de los sentidos, y los científicos con sus teorías buscan explicaciones plausibles de los fenómenos que observan y estudian. En este sentido, es lo mismo que hacen los psicólogos en su ámbito de conocimiento, por lo que visto así, la Psicología es ciencia

Todas las ciencias se generaron en la Filosofía, y los primeros filósofos griegos fueron también científicos que intentaron estudiar la naturaleza esencial del universo, y que se hicieron preguntas acerca de cómo conocen el mundo los seres humanos: sobre la sensación, la percepción, la memoria, el pensamiento, en general toda la esfera cognitiva. Pero también se ocuparon de estudiar la fisiología, porque el hombre en cuanto ser pensante no puede ser analizado al margen de su dimensión físico-biológica. Conoce, pero el conocimiento es fruto de sensaciones fisiológicas y de complicados procesos a nivel del sistema nervioso central, del cerebro y sus funciones bioquímicas. 

Surcando diferentes orientaciones, la Psicología se dio a conocer al gran público a través del psicoanálisis freudiano que, si bien siempre ha enfatizado el trabajo de la persona por responsabilizarse de sí misma y de hacerse cargo del devenir de su vida, se centró demasiado en los aspectos patológicos y en una visión más bien negativa del ser humano. 

No obstante, teniendo en cuenta que “psicología” proviene de psyche y logos, lo cual refiere al estudio del alma, la psicología humanista es el enfoque que más se acerca a esta esfera, una psicología que se apoya en el punto de vista de Rosseau y su concepción del ser humano como productivo, alegre y básicamente bueno, pero susceptible de que la sociedad y las experiencias interfieran y le corrompan esa naturaleza más elevada. Una psicología que supera el reduccionismo conductista que sustrae el estudio del hombre, le resta la dimensión más sutil, y lo reduce al comportamiento cuantificable y condicionado por sus consecuencias (premios y castigos), 

Una psicología de Tercera Fuerza* que mantiene la fe en el ser humano y en las posibilidades de desarrollo de su pleno potencial.

*Tercera Fuerza es como se ha denominado al movimiento en el que se encuadra la Psicología Humanista y que pone énfasis en el existencialismo, la fenomenología y el potencial humano

Almudena Sosa Guzmán

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