Recursos terapéuticos para su uso en procesos de mediación (PDF)

Delma Sweeney

Un mediador parte de la base de que las personas ven el mundo a través de diferentes tipos de lentes, lo cual influye en la forma en la que cada persona se plantea una disputa. Este principio básico permite al mediador trabajar con gente que tiene diferentes visiones del mundo y frena la tendencia hacia la búsqueda de la auténtica realidad: la verdad, lo que haría que una persona estuviera equivocada y la otra no. En una mediación los individuos intentan evitar una experiencia negativa y avanzar hacia una experiencia positiva. El trabajo del mediador es asistir a ambas partes para encontrar una solución aceptada conjuntamente desde sus visiones del mundo y sus necesidades básicamente diferentes, alcanzando un resultado positivo para ambos.

La fenomenología es una rama de la filosofía que estudia las características de la descripción no interpretada de la naturaleza cambiante de la experiencia humana. Los mediadores generalmente consideran que las personas son responsables de sí mismas y de sus propios destinos, una visión existencial de los seres humanos. El conductismo es la visión psicológica que sostiene que la conducta humana cambia en respuesta a recompensas y castigos. El proceso de mediación puede describirse por tanto como un proceso fenomenológico y conductista. La terapia Gestalt está igualmente vinculada con la experiencia fenomenológica existencial, habiendo sido descrita por Zinker como una integración de fenomenología y conductismo. Es por todo esto que los conceptos teóricos de la terapia Gestalt pueden resultar útiles a los mediadores.


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